Alimentándonos de vegetales perennes y silvestres

Muchos de los vegetales perennes que integran el bosque comestible los podemos encontrar creciendo de manera silvestre a nuestro alrededor, tanto en campos como en ciudades y pueblos.

Caminando por Linares siempre pillo, en incluso pequeños pedacitos de tierra, creciendo diente de león (Taraxacum officinale), ortiga (Urtica urens), malvas (Malva spp.), romaza (Rumex crispus), ñilhue (Sonchus oleraceus), el yuyo (Brassica nigra) y rábano (Raphanus raphanistrum), entre numerosas más.

Por cada callejuela que he recorrido de Valparaíso son verdaderas alfombras verdes de espuela de galán (Tropaelum majus), una planta que además de ser comestible cumple varias funciones ecosistémicas importantes.  Y en Ancud la consuelda (Symphytum officinale), una planta tan preciada en la permacultura, crece silvestre por varias calles y campos.

A orillas de carreteras y caminos cuando paso pedaleando desde Linares a los lugares aledaños, es abundante la cantidad de plantas silvestres comestibles que se encuentran creciendo, tanto perennes como anuales.  Uno podría incluso provisionarse de toda la verdura que necesitamos tan sólo recolectando estas humildes plantitas.

Cilantro del cerro

Y en los campos pasa lo mismo, anuales y perennes, muchas comestibles que crecen de forma espontánea, donde se suman el llantén (Plantago major), varios yuyos, el cardo de ensalada (Silybum marianum), el berro (Naturtium officinale), la kinwilla (Chenopodium album), el bledo (Amaranthus retroflexus), y así me puedo pasar un buen rato nombrando plantas.  En el CEA nos alimentamos principalmente de las buenazas.

Subiendo a la cordillera de Linares se puede disfrutar de los brotes de coligüe (Chusquea culeou)vinagrillo (Rumex acetosella), brotes del helecho costilla de vaca (Blechnum chilense), y si eres afortunado encuentras creciendo el cilantro del cerro (Sanicula graveolens) bajo los robles en primavera.
Y en el ecosistema que te encuentras hallarás sin duda varias de estas plantas y un montón de otras propias del lugar.

¿Y por qué tan valiosas estas plantas para nuestro consumo?

Principalmente se debe a que las plantas silvestres poseen en promedio una mayor concentración de proteínas, vitaminas y minerales que las plantas convencionales que acostumbramos a comprar en la feria.  La razón de esto yace en que la mayoría de los vegetales anuales han sido intensamente reproducidos y seleccionados con el criterio de lograr altas producciones y otros intereses comerciales.  Lamentablemente su valor nutricional no ha sido una prioridad por lo que se ha ido desvaneciendo con el tiempo.

Así mismo, cuando hablamos de plantas perennes sucede lo mismo que con las silvestres, ya que al no ser intensamente cultivadas retienen la mayoría del valor nutricional.  De hecho la gran mayoría de las plantas perennes en el bosque comestible han sido traídas desde su estado salvaje.

Otra razón de por qué las plantas perennes y silvestres son más nutritivas que las anuales convencionales, es ya que la mayoría son acumuladores dinámicos, con profundas raíces capaces de explorar el subsuelo rico en minerales de manera más eficiente que las plantas de corta vida y raíces superficiales.

Los siguientes gráficos muestran una comparación del valor nutricional que hay entre plantas anuales/bianuales y plantas perennes.

Aparte del valor nutricional, existen otras razones que invitan a incluir las plantas perennes y silvestres dentro de nuestra dieta y huertas.

Una es el menor trabajo que implica cultivarlas.  Estas plantas son menos o prácticamente nada susceptibles a colapsar ante enfermedades y pestes, por lo tanto menos cuidado debemos poner.  Nunca nos frustraremos como horticultores con estas plantitas.

Cuando establecemos un huerto con plantas perennes, cesa por completo la necesidad de arar o picar la tierra.  Ni si quiera tenemos que hacer almácigos año tras año.  Los vegetales perennes viven por lo menos tres años, algunos hasta dos décadas, y es fácil propagar muchos de ellos de manera vegetativa o por división de raíces. Hay los cuales se propagan de manera autónoma al semillar, como el llantén y el diente de león, como otros que se mueven por medio de sus rizomas en el caso del bambú (Phyllostachys spp.) y la achira (Canna edulis).

Las plantas silvestres crecen bajo las condiciones naturales de cada lugar por lo tanto en ciertos casos no será necesario regarlas o podrán crecer bajo condiciones de mucha humedad, y las habrán quienes puedan crecer en extremos de temperatura.

Desmalezar puede que sea necesario en los inicios de su establecimiento, pero una vez que el suelo ya esté completamente cubierto por plantas de nuestro interés, ocupando cada nicho disponible, quedará sólo la necesidad de aplicar mantillo (mulch), si bien rara vez lo haremos.  Las malezas se convierten en buenazas.

Según las experiencias que he vivido y lo que he visto, en los climas secos o mediterráneos con disponibilidad de riego, en los templado-húmedo, y en los tropicales y sub-tropicales, la capa herbácea del bosque comestible se haya completamente cubierta de verde, en su mayoría vegetales con hojas u otras partes comestibles, lo cual es casi una permanente fuente de ingredientes para ensaladas, comidas cocinadas y para los nutritivos y energizantes jugos verdes.  Clorofila por montón.

En segundo lugar, las plantas perennes ayudan a reducir e incluso revertir la acumulación de carbono en la atmósfera.  No voltear el suelo permite que el carbono se acumule en forma de humus, así como también en partes de las mismas plantas y sus desechos.  Además, la permanente red radicular que habita el suelo permite exclusivamente el desarrollo de las micorrizas, quienes tienen la facultad de fijar carbono en el suelo y disponer a las plantas de nutrientes.

Y tercero, el suelo se mantiene saludable.  Al estar el suelo permanentemente cubierto de plantas, éstas lo protegen de la erosión, conservan una constante fuente de materia orgánica que incrementa su fertilidad y ayuda a conservar su estructura.  Los niveles de humus aumentan, los nutrientes dejan de lavarse fácilmente y el agua se retiene por más tiempo en lugares secos, mientras que en lugares muy húmedos el agua se drena mejor.

Las plantas simplemente crecen felices bajo estas condiciones.

Bibliografía recomendada:

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3 comentarios en “Alimentándonos de vegetales perennes y silvestres

    • Hola Ximena, que bueno que te has interesado por esta nueva agricultura. Puedes asistir a los eventos que estamos realizando para poder profundizar más. También puedes hacerte seguidora de bosques disfrutables donde dice “+seguir” en la parte inferior derecha de la página, y así recibirás noticias de lo que vayamos publicando. Bendiciones

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